Reseñas

“Amor de monstruo”, de Katherine Dunn

Muchos ven en Olympia Binewski un monstruo: es enana, albina, jorobada. Sin embargo, nada hay menos monstruoso que amar. Y Olympia ama a Al y Lil, porque diseñaron cada una de sus malformaciones. Ama a Chick, su hermano pequeño, por su bondad infinita y su ingenuidad sin mácula. Ama a Elly y a Iphy, las siamesas, las más bellas y virtuosas pianistas. Ama a Arturo, el chico que nació con aletas allí donde debiera tener extremidades, más que a nadie en este mundo. Ama a Miranda, pese a que ésta no sabe que salió de su vientre. Tanto la ama que la seguirá allá donde vaya para que nada le falte. Ama a la señora Lick aunque sabe que no debe, aunque invierte su fortuna en corregir a los que son como ella.

Reseñas

“Sed”, de Neal y Jarrod Shusterman

¿Hasta dónde llegarías para conseguir la última gota de agua? Alyssa vive con su familia al sur de California, en un barrio residencial muy apacible... Hasta que, un día, del fregadero deja de salir agua. Tras padecer varios años de sequía, eso tampoco es extraño; allí todo el mundo está acostumbrado a las advertencias: no riegues el césped, no llenes la piscina, no te des duchas largas. Pero esta vez ya no queda agua que ahorrar.

Reseñas

“Durmientes”, de Juan Antonio Oliva

20 de abril de 2012. Desde Germania, capital del Reich, la población conmemora la victoria en la Segunda Gran Guerra mientras continúa pendiente de la tensa geopolítica con el imperio japonés. Mientras tanto, en la base científico-militar de Neuwerk, Martin Löwe, piloto de hipersueño, desobedece una orden expresa y salta en solitario por primera vez al mundo paralelo de Odinthal, poniendo en riesgo el proyecto Durmientes que pretende la hegemonía mundial nazi.

Reseñas

“Un hijo”, de Alejandro Palomas

Guille es un niño sonriente y aparentemente feliz, pero solo hace falta rascar un poco para sospechar que esconde un misterio.Guille es un niño introvertido con una sonrisa permanente, y es un lector empedernido con mucha imaginación. Solo tiene una amiga. Hasta aquí, todo en orden. Pero tras esta máscara de tranquilidad se esconde un mundo fragilísimo, como un castillo de cartas, con un misterio por resolver.